¿Qué es una ciudad inteligente?

¿Por qué las ciudades inteligentes son deseables? Hablamos de ciudades más conectadas, más eficientes, mejor articuladas y siempre innovadoras: esa es la promesa detrás de una ciudad inteligente, o smart city. La idea de su existencia y desarrollo está cada vez más alineada con las posibilidades que brindan los avances tecnológicos y el fenómeno de la convergencia.

¿Así se define? Hay quienes aseguran que su definición real es cambiante y no puede aceptarse una sola. Siendo así, aquí tomamos un camino para entender mejor lo que son.

Desde el enfoque de las ciudades inteligentes, los problemas urbanos pueden resolverse con la colaboración entre la ciudadanía, las empresas privadas y el Gobierno. Además, se suman la academia, la tecnología y los procesos que conectan a cada uno de estos actores.

Barcelona, Dubai, Amsterdam y Copenhagen son algunas de las metrópolis que cuentan con el desarrollo necesario para proveer un ecosistema de este tipo. Tomando esto en cuenta, mezcla recursos como las redes de telecomunicación, el talento humano y la data. También se suma el software para proveer un ecosistema propicio con infraestructura conectada electrónicamente.

En una ciudad inteligente el ser humano puede potenciar su creatividad y tiene abiertas múltiples vías de aprendizaje. Sumado a esto, habita en un entorno en el que se expande la tecnología y se preservan la cultura y las tradiciones.

La vertiente tecnológica se basa en el uso de la nube, el Internet de las cosas y el uso de interfaces. Por último, nunca pueden faltar los smartphones.

En el ángulo de innovación no podemos dejar por fuera iniciativas como las estaciones para recarga vehicular. También suelen sumarse compactadores de energía solar o infraestructura IP abierta. Así es posible compartir información y motivar la investigación o desarrollo de aplicaciones y emprendimientos.

Las ciudades inteligentes mezclan recursos como las redes de telecomunicación, el talento humano y la data.

Las características principales

De forma increíblemente simplificada, estos suelen ser algunos pasos para reconocer y desarrollar una ciudad inteligente:

1. Definir cuál es la comunidad que la conforma.

2. Estudiar esa comunidad, tomando en cuenta sus atributos exclusivos y los eventuales beneficios.

3. Crear políticas que incluya el detalle de las iniciativas que se integrarán. Además, definir roles y responsabilidades, objetivos y metas.

4. Asegurar la integración de la ciudadanía. Para esto, se usan herramientas como e-government y la disposición de open data (data abierta), entre otros.

En OMNi creamos una súper app donde se multiplican las posibilidades para acercar a la ciudadanía a una realidad con servicios unificados. Ofrecemos facilidades a la mano de un smartphone, basándonos en la innovación. Aportamos soluciones a las finanzas digitales, micromovilidad y entretenimiento, entre otras.

¿Coincidirías en que las ciudades inteligentes son deseables? ¿Qué le hace falta a tu ciudad para convertirla en una inteligente?


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