Algunos mitos detrás de los límites de velocidad

Artículo con motivo de la Semana Mundial de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial.

Sabemos que, muchas veces, nuestras calles dejan de ofrecerse como el ambiente más seguro para movernos. De parte de OMNi no queremos pretender que nuestros usuarios utilicen productos como las OMNiBicis sin antes abordar en nuestro discurso temas como la seguridad vial.

Queremos aprovechar que esta semana se conmemora la “Sexta Semana Mundial de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial” para recordarte que estamos de tu lado y queremos seguir demandando la inclusión y convivencia en nuestras calles, con el fin de promover una mejor calidad de vida para todos nosotros.

Desde el 2007, la Semana para la Seguridad Vial se ha celebrado 5 veces. El eslogan de este año es “Calles para la vida #Love30” (“#Amor30”). Hace un llamado por limitar la velocidad de vehículos automotores en centros poblacionales donde se mezclan personas y automóviles a 30 km/h ¿Con cuál motivo? Salvar vidas.

Para tropicalizar esta necesidad hace falta detenerse en un dato lamentable: El año pasado en nuestro país murieron más de 30 ciclistas en accidentes de tránsito donde el 65% de estos casos, la responsabilidad del percance no fue de las víctimas mortales, sino del otro conductor.

A pesar de que salvar vidas debería ser suficiente razón para promover políticas públicas en favor de la seguridad vial de las personas, existe resistencia a la hora de implementar este tipo de medidas. Dicha oposición generalmente se ve alimentada por una serie de mitos que promueven la desinformación de distintos actores. Acá compartimos algunos de estos mitos y, ojalá, desmitificarlos para que te queden claro y te unás a miles de personas exigiendo más seguridad para todos.

Mito 1: Limitar la velocidad a 30 km/h aumentará la duración del viaje

Se han realizado pruebas en situaciones reales, y se ha demostrado que, en la mayoría de los desplazamientos habituales en ciudad, la diferencia de tiempo entre circular a una velocidad máxima de 30 km/h o de 50 km/h es mínima. Hay factores, como congestión y el tiempo de espera en los semáforos que influyen más en la duración del trayecto que la misma velocidad a la que circulan los vehículos.

Realidad: En las zonas urbanas, la duración del trayecto depende de otros factores.

Para la Semana Mundial de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial repasamos mitos de los límites de velocidad, para convivir mejor en nuestras calles.
Para la Semana Mundial de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial repasamos mitos de los límites de velocidad, para convivir mejor en nuestras calles.

Mito 2: Limitar la velocidad a 30 km/h perjudica a los conductores

Si limitamos esta velocidad promoviendo mayor seguridad en la calle, esto contribuirá a que los conductores eviten el uso del vehículo privado en algunos trayectos cortos dentro de las ciudades, reduciendo así la congestión y las correspondientes emisiones, mejorando así la calidad de vida de las personas detrás del volante.

Realidad: Las calles con límites bajos de velocidad contribuyen a reducir la congestión y a crear espacios más saludables para que todos disfruten.

Mito 3: Limitar la velocidad a 30 km/h solo es aplicable para países desarrollados

Estamos claros en que los países pioneros en temas de seguridad vial, generalmente son países desarrollados y de ingresos altos. Sin embargo, implementar límites bajos de velocidad en las calles es posible en cualquier país, independientemente de su nivel de desarrollo o del número de vehículos. Se han creado zonas limitadas a 30 km/h con buenos resultados en barrios de África, América del Norte, Asia, Europa, Latinoamérica y Oceanía.

Realidad: Establecer límites bajos de velocidad en las calles es una medida efectiva en cualquier contexto.

Podríamos seguir enumerando mitos, pero la realidad más importante que queremos resaltar es que todos compartimos la calle. Si queremos promover el uso seguro de servicios como las OMNiBicis, debemos apoyarnos en la evidencia. Esta demuestra que los límites bajos de velocidad reducen el riesgo de sufrir lesiones graves y salvan vidas. Y eso es lo que nos importa: que vayás de ride, con tranquilidad y seguridad.

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