El futuro de las aplicaciones de transporte privado

“Ride-hailing”, originario de la acción de pedir un taxi en la calle y traducido al español como, «obtener un viaje» constituye hoy uno de los sectores más dinámicos en el entorno del transporte privado.

Desde sus inicios ha atravesado innumerables retos, transformaciones tanto en su naturaleza como en las  modalidades. 

Más recientemente, la pandemia del Covid-19 generó un fuerte impacto en la industria y temporalmente empujó a los usuarios de estos servicios a modos de transporte más individuales. Entre ellos está el vehículo propio o el servicio de uso de vehículos livianos de distancia corta. Así lo pone en evidencia un estudio realizado por la firma global de consultorías McKinsey & Company, cuestionándose su permanencia y razón de ser.  

He aquí que una de las principales preguntas que tiene vigencia actualmente en el ecosistema de movilidad: ¿Cuál es el futuro de esta industria? Muchas tendencias se han perfilado, desde hace varios años, como el eventual ADN de la movilidad. Esto incluye vehículos autónomos, electrificación masiva de las flotas, así como hiper-conectividad de los automóviles, entre otros. 

No obstante, más allá de los cambios en forma (o de nombre), los recientes indicios en los patrones de consumo, así como el surgimiento de nuevos prototipos de servicios, demuestran que la propuesta de valor que el usuario buscará en estos mercados también va a aumentar por un apetito en crecimiento. Se proyecta que, para este año, cerca del 7% de la población mundial, (aproximadamente 570 millones de personas) utilizarán aplicaciones de ride-hailing y taxi-hailing

Hacia más integración y personalización

La necesidad de desplazarse de un punto A a un punto B seguirá existiendo, pero el propósito del desplazamiento se convertirá en un eje central. El desplazamiento por cuestiones de trabajo o educación no es el mismo al que ocurre por ocio o disfrute. Tomando esto en cuenta, la tarea que tienen los proveedores es entender la mejor manera de satisfacer este propósito, desde la eficiencia y la personalización. 

Por otro lado, la inter-modalidad se amplificará aún más y es un camino casi inevitable, dada la complejidad de los tejidos socioeconómicos, políticos y culturales de los países. Las redes existentes de transporte deben, sin duda, evolucionar a los diseños más eficientes. Sin embargo, el completo reemplazo de un modo de transporte por el otro sencillamente no es posible, dado el crecimiento poblacional y la distribución espacial en las ciudades y zonas rurales. En su lugar se debe abrir camino hacia soluciones integradas que faciliten el fácil y ágil traslado de las personas de un modo de transporte a otro.

Una colaboración indispensable 

La co-existencia entre el transporte público y las propuestas innovadoras del sector privado es una necesidad y una muy atractiva, dada la relación positiva simbiótica que se propicia. El transporte público se beneficia de otras opciones como los taxis y las bicicletas para balancear la capacidad vs la necesidad. Las propuestas como el taxi-ride hailing estimulan la optimización de los sistemas de transporte. Al mismo tiempo, estas soluciones capturan las decisiones más personalizadas de demanda que, por default, el transporte publico no puede atender.

Nada como el conocimiento local

Por último, hay otro factor indispensable para los servicios de ride-hailing y taxi-hailing. Me refiero al conocimiento del contexto local y el “know-how” orgánico de los competidores propios de una región. Esto se aleja del intento de aplicar una fórmula de talla-única-para-todos. Es imposible buscar un modelo idéntico (especialmente para quienes brindan un servicio de escala global), dejando de lado las diferencias tan agudas que existen en elementos como el clima, la cultura, la identificación con el transporte y las realidad sociales.

Uno de los ejemplos más claros de este cambio en el sector fue la rápida consolidación del ahora gigante de ridesharing en el sudeste asiático, Grab. A través de un fuerte enfoque en atracción de usuarios y una propuesta de valor centrada en la “asiatización” de productos de movilidad y en las necesidades locales, la compañía se posicionó rápidamente como la principal aplicación, llegando a adquirir las operaciones de Uber en la región.  

Contestar a una pregunta sobre el futuro de este sector con una respuesta certera más allá de no ser objetivamente posible no es una buena práctica. El futuro de este sector requiere de un elevado nivel de adaptabilidad y dinamicidad así como una lectura rápida de los cambios en rumbo. 

Estos nuevos rumbos de evolución en la industria son más que tendencias. Lo que revelan es que los usuarios son entes en constante cambio, informados y deseosos de consumir innovación sofisticada, de rápido ajuste, cercana a sus necesidades y accesible. 

Tal vez te interese leer: El futuro del transporte está en la micro movilidad


TAMBIÉN TE PODRÍA INTERESAR

¿Cuáles destinos místicos se ocultan en los recovecos de nuestra capital? Esa fue la pregunta que se planteó el equipo de OMNi detrás de la iniciativa OMNiRides. Les sirvió como excusa para irse en busca de puntos donde el esoterismo, la magia y lo ancestral están presentes en el aire y en las vitrinas.

Esto es de Ride por Chepe: Ruta Mística

Las opciones en movilidad pueden darse por alianzas entre gobiernos locales y empresas privadas como OMNi.

Columna: La identidad local y la micromovilidad

Taxista genera más de un millón de colones en medio de las restricciones y la crisis

Dejá un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *