5 formas en que los bancos nos fallan

La relación entre personas usuarias y los bancos tradicionales muchas veces se construye por puro instinto. La educación financiera nos ha hecho pensar que es el único camino. En esa decisión también podría haber desconocimiento sobre otras alternativas de soluciones financieras. ¿Qué pasa cuando queda en evidencia la forma en la que los bancos tradicionales nos fallan? 
 
En otras ediciones de #MoniMonday hemos tocado algunos puntos en específico. Hoy, en cambio, hacemos un recuento de 5 formas que el sistema bancario nos da la espalda, no nos trata como nos merecemos y nos motiva a cuestionarnos si es una relación que queremos preservar.  
Hacemos un listado de esas ocasiones o situaciones con las que nos defraudan los bancos.

1. Cuando nos hacen perder nuestro tiempo en filas 

En circunstancias pre pandemia, una persona que visitaba un banco en circunstancias comunes podía llegar a perder hasta 48 horas al año. Así lo reflejó un estudio de Veritran en Latinoamérica, con un análisis que contempló el comportamiento en bancos en varios países. La cifra se limita exclusivamente al tiempo invertido en hacer fila. Es decir, no contempla tiempo de traslado.

En el nuevo contexto, es necesario incluir también la inseguridad que conlleva en función de la salud. (Sobre eso hablamos acá.)

2. Los cobros ilógicos por servicios

Hay rebajos que nos hacen los bancos que no los descubriremos o entenderemos a menos de que repasemos detenidamente nuestro balance mensual. Las comisiones bancarias pueden llegar a ser impensables.  
 
De hecho, en otra edición de #MoniMonday habíamos hecho un recuento de algunos ejemplos. Entre ellos podemos citar el monto que se cobra por anualidad, por inactividad mensual en las cuentas bancarias o por la impresión de un estado de cuenta. Pueden leer más aquí.

3. Servicio al cliente limitado 

Hay trámites que los bancos resuelven, exclusivamente, de forma presencial. Si no es así, hay otros que, obligatoriamente, se completan únicamente por medio de llamadas telefónicas. En ambos casos, los horarios de atención de varios canales de los bancos tradicionales son reducidos. Dejando de lado los canales digitales, no suelen contar con horarios extendidos y su atención también es limitada durante los fines de semana. ¿Dónde están cuando se les necesita?

¿Qué pasa cuando queda en evidencia que los bancos tradicionales nos fallan? Hacemos un recuento para que prestés atención.

4. Las tarjetas de crédito

En este punto conectamos con los cobros ilógicos. Hay tarjetas de crédito que no son solicitadas por el usuario y que, sin que el banco comunique directamente, cuando son entregadas, implican un cobro inevitable que puede estar ligado a cuando no se le utilice del todo. Es decir, el propietario de la tarjeta, al no usarla, puede ser “penalizado” por un cobro mínimo. 
 
Sin embargo, las tarjetas de crédito tienen otro componente riesgoso. Es el hecho de que podrían provocar un importante sobreendeudamiento. El banco deposita en el usuario la responsabilidad total del uso que se le dé a la tarjeta, sin compartir educación financiera que la acompañe. El riesgo, al final, queda completamente del lado del cliente.

5. Las llamadas telefónicas (no de nuevo) 

El servicio al cliente por telemercadeo puede ser fastidioso y abusivo. Los bancos tradicionales no son una excepción para dicha estrategia, pues es común que se utilice dicho método para adquirir nuevos clientes u ofrecer ofertas.
 
Sin embargo, además de esto, puede abrir un portillo abierto para las estafas. En Costa Rica, en el 2020, en tiempos de pandemia, las estafas por medio de llamadas telefónicas se incrementaron significativamente. En dicho caso, no provienen propiamente de los entes financieros, pero las estafas sí se provocan usando sus bases de datos.  
 
Estos son apenas cinco puntos para prestarle atención a la toxicidad de las relaciones cundo los bancos nos fallan. Hacemos una invitación a revisar detenidamente si hay algo en esos vínculos que podríamos cambiar. O, inclusive ¿son esas las relaciones que queremos construir?


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